Las habitaciones y algunos muebles necesitan mantenimiento. Es más grande la terraza que la propia habitación. En el desayuno no había bollería,huevo revuelto, bacon, que si había otros días y la respuesta fue "hoy no hay", pero cobraron lo mismo. En el restaurante, solo cena, siempre faltaba algún producto de la carta, de 4 tipos de pescado, solo quedaba una ración de uno de ellos y dos de carne y solo éramos 10 comensales. Impresiona el edificio que es acogedor y bonito. La zona de la piscina muy bien. No se puede comer y no hay nada alrededor y la cafetería la abren a las 19'30. Las 4 estrellas creo que las tiene por el edificio.