Una casita en la montaña oriental de León que nos recuerda cómo vivieron nuestros antepasados. La madera, la piedra y las vistas desde el corredor, situado en lo más alto del pueblo, nos permiten disfrutar del presente y el futuro sin olvidar el pasado.
El alojamiento
Tiene dos habitaciones en el piso superior, una de matrimonio con una gran cama para poder descansar después de un día lleno de actividades, y otra con dos camas, más bien pensada para los niños, pero con capacidad suficiente para dos adolescentes e incluso otros dos adultos. Dos cuartos de baño completamente equipados, uno en cada planta, una espaciosa cocina y un salón con un sofá-cama de matrimonio.
Atención a los huéspedes
En caso de necesitar contactar con la propietaria, podrán hacerlo en cualquier momento, por teléfono o e-mail, en español o en inglés. Y probablemente en persona ya que estará cerca para acompañaros en esta aventura cuando así lo requiráis.