El hotel es sencillo, básico. La ubicación es magnífica. A quien le guste caminar, disfrutará enormemente el sitio, andar entre las pequeñas calles, cerca de la catedral, del alcazar. Un premio merecen los taxistas que se adentran en la zona. El personal muy amable. Sin embargo creo que queda corto porque no se dan a basto, una persona en recepción que ayuda a subir maleta a una señora, o lleva un encargo. Muy buena disposición pero haría falta más personas, igual para el desayuno. El pobre joven limpiando mesas, trae, lleva.