Esta finca de gestión familiar, ubicada en un histórico patio rural que ha evolucionado a lo largo de los siglos en torno a una iglesia del siglo XV, conserva la esencia de la vinificación tradicional.
A unos 270 metros sobre el nivel del mar, los viñedos se benefician de un microclima único: los vientos frescos del lago de Garda y el refugio de Monte Baldo crean las condiciones ideales para producir vinos equilibrados, auténticos y llenos de carácter.
Durante tu visita, explorarás la bodega y aprenderás sobre métodos de producción sostenibles que siguen el ritmo natural de la tierra.
La degustación guiada incluye tres vinos locales representativos —Garganega IGT Bianco Veneto, Chiaretto di Bardolino DOC y Bardolino Classico DOC— maridados con pan casero y aceite de oliva producido en la finca, así como quesos locales.
Una experiencia auténtica y de ritmo lento para aquellos que aprecian la simplicidad, la artesanía y los sabores locales genuinos.